Todo ciudadano francés residente en
el extranjero tenía el derecho de inscribirse en el Consulado Francés del país
donde residía, ya que una de las funciones de los consulados es resguardar a
los ciudadanos de su país residentes en el extranjero.
También tenían el
derecho de inscribir su matrimonio o el nacimiento de sus hijos para que estos
pudieran reclamar la ciudadanía francesa.
Hay que tener en cuenta que muchos franceses no se inscribían, y tampoco
inscribían a sus hijos.
Buscando en los libros del consulado de Montevideo, encontramos la inscripción de Jean y Pierre Esponda, cuando desembarcan en Montevideo.

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